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‘El envejecimiento es matemáticamente inevitable’, dice la bióloga evolucionista Joanna Masel

En lo que respecta a nuestra comprensión actual del proceso de envejecimiento, existe la esperanza de que podamos, un día, disminuir los efectos celulares negativos del tiempo. Un método teórico sería eliminar de alguna manera las células “inactivas” que están vinculadas con el envejecimiento mientras se mantienen las células normales.

En teoría, esto suena bien. Pero como explican los expertos, no es tan simple. A medida que envejecemos, algunas  células dejan de funcionar; las células ciliadas se ablandan, por ejemplo, provocando pérdida de audición.

Pero en el otro extremo de la escala de actividad, algunas células comienzan a trabajar horas extras.Estas células innecesariamente ocupadas pueden convertirse en cancerosas. Y casi todos nosotros, en algún momento de nuestra vida, desarrollaremos células cancerosas a medida que envejezcamos, incluso si estas no causan ningún problema.

“A medida que envejeces, la mayoría de tus células se reducen y pierden funciones, y también dejan de crecer. Pero algunas de tus células están creciendo como locas. Lo que mostramos es que si te deshaces de esas células inactivas que funcionan mal, entonces eso permite que proliferen las células cancerosas, y si te deshaces de esas células cancerosas o las ralentizas, eso permite que las células inactivas se acumulen”, explica Paul Nelson, coautor del trabajo.

Estamos atrapados entre permitir que estas células inactivas se acumulen o permitan que proliferen las células cancerosas, y si haces una, no puedes hacer la otra. No puedes hacer ambas cosas al mismo tiempo”, aclara Nelson.


Así las cosas, el envejecimiento es una “verdad incontrovertible” y “una propiedad intrínseca del ser multicelular”.

Los autores creen que la evolución no ha logrado vencer al envejecimiento por la misma razón que los humanos no tienen rayos láser saliendo de sus globos oculares o la capacidad para atravesar paredes: simplemente no es posible.

Según las matemáticas, podemos terminar empeorando las cosas si intentamos solucionar el problema del envejecimiento: “Tenemos una demostración matemática de por qué es imposible solucionar ambos problemas”, comenta Joanna Massel, coautora del estudio.

Como resultado, la ciencia puede frenar el envejecimiento, pero no detenerlo. “Es algo con lo que tienes que lidiar si quieres ser un organismo multicelular”, finaliza Nelson.

Referencia: Paul Nelson el al., “Intercellular competition and the inevitability of multicellular aging,” PNAS Proceedings of the National Academy of Sciences (2017). pnas.org/cgi/doi/10.1073/pnas.1618854114