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Embajador de EE.UU. en el Perú: “Trump no es el presidente del mundo”

El flamante embajador de Estados Unidos en el Perú, Krishna Urs, es de origen indio, pero desde joven se interesó especialmente en América Latina. Tanto así que estudió Política y Economía Latinoamericana en la Universidad de Georgetown y pasó un año en la Universidad Católica de Quito. Urs habló con El Comercio sobre sus funciones, la relación bilateral y el mandato de Donald Trump.

— Entre 1996 y el 2000 usted fue consejero económico de la Embajada de EE.UU. en Lima. ¿Cómo ha encontrado nuestro país después de casi 20 años?

Es la segunda vez que estoy acá y me anima estar de nuevo en el Perú. El país ha vivido un crecimiento muy significativo en estos años y eso se ve en toda la ciudad, se ve en los edificios, en los vehículos nuevos y de alta calidad, en los restaurantes llenos. Pero el crecimiento no solo es importante, sino también se ha reducido la pobreza en el país.

— ¿Qué problemas cree que aún persisten?

El Perú es un país con muchos desafíos sociales y geográficos. Está separado en costa, sierra y Amazonía, y eso implica que es muy difícil que la prosperidad llegue a todas partes. Se requiere mucha infraestructura e inversión, y hay grupos sociales que se quedan alejados de este crecimiento.

— ¿Cómo se enfocará el tema de la desigualdad a nivel de cooperación e inversión entre EE.UU. y el Perú?

Eso compete más al gobierno soberano del Perú que a nosotros, pero sí es cierto que nosotros tenemos un instrumento bastante importante y fuerte a través del Tratado de Libre Comercio. Cuando miramos este acuerdo, vemos un crecimiento muy fuerte del comercio entre EE.UU. y el Perú: hemos ido de 9 mil millones de dólares en comercio de doble vía en el 2009, hasta 14 mil millones de dólares en el 2016. Este flujo de comercio puede ser un motor importante para la prosperidad. Y ya lo estamos viendo. Por ejemplo, en las zonas cocaleras, como parte del programa de desarrollo alternativo, hay más producción de café y cacao que son de primera calidad. Estos productos están empezando a tener buen precio, y estas exportaciones traen prosperidad a esa zona. Nosotros estamos pensando en profundizar aun más esa relación económica y será uno de los ejes de nuestros esfuerzos.

— Según la última encuesta del Latinobarómetro, la imagen de EE.UU. ha caído 7 puntos respecto al 2016, del 74% al 67%. ¿Por qué cree que ha bajado la imagen de su país, que había recuperado puntos durante la administración Obama?

Estados Unidos tiene una política hacia América Latina. Uno puede recordar la “política del buen vecino” de Roosevelt o “la gran alianza” de Kennedy. El presidente Trump ha llegado y se ha enfocado en su lema “América primero”, y puede ser que mucha gente piense que ahora los norteamericanos ya no se preocupan de Latinoamérica, pero no es la manera correcta de mirarlo. Cualquier país tiene que tener una política internacional que priorice sus intereses y beneficios. El presidente Trump es presidente de Estados Unidos de América, no es presidente del mundo. El presidente no está diciendo “solo América”, porque todos sabemos que necesitamos de nuestros aliados, socios y amigos que tenemos en todo el mundo para obtener resultados positivos a los problemas que nos enfrentamos. Hay problemas que requieren una respuesta conjunta, coordinada. Nosotros vamos a seguir trabajando con nuestros socios, y el Perú siempre ha sido un socio y un amigo.

— Pero Estados Unidos muchas veces ha tomado decisiones unilaterales y, al ser la primera potencia, el presidente norteamericano es percibido como el presidente del mundo. ¿No cree que el discurso confrontacional de Trump está mellando la imagen del país?

No lo creo. Al fin de cuentas, el presidente Trump tiene que dirigirse a su pueblo, a su público. Los políticos tienen que dirigirse a sus propios públicos, y por eso se puede malinterpretar lo que está diciendo.

— Uno de los temas que más han afectado en Latinoamérica es el migratorio, pues cualquiera tiene un pariente o amigo afincado en EE.UU. ¿Por qué incidir tanto en este asunto, cuando los migrantes latinoamericanos se han integrado bien a la sociedad estadounidense y aportan económicamente al país?

Yo diría que cualquier presidente tiene que hacer cumplir las leyes de su propio país, y nosotros tenemos leyes que permiten la migración bajo ciertas circunstancias. Se permiten las visitas temporales, y también tenemos leyes que permiten que ciudadanos de otros países pueden emigrar y quedarse en EE.UU. Pero cuando hay personas de otros países que llegan a Estados Unidos sin los permisos necesarios, esto representa un problema. El presidente, como responsable de hacer cumplir las leyes, tiene que tratar de hacer lo que se pueda para regular y controlar correctamente esa migración. El problema que tenemos en Estados Unidos no es la migración, porque nosotros somos un país de inmigrantes, yo tengo ascendencia migrante, pero el presidente está haciendo hincapié en la necesidad de que la inmigración se controle y se haga acorde a las leyes norteamericanas. Creo que es algo entendible.

— ¿Qué tan difícil es ejercer la diplomacia bajo el mandato de un presidente tan poco diplomático?

No creo que incida mucho. Cada presidente tiene su propio estilo y manera de hacer las cosas. Nosotros tenemos que enfocarnos en cuáles son los resultados que queremos, y cómo vamos a llegar a ellos. Creo que con cada estilo se puede trabajar, porque el presidente Trump también tiene objetivos, y nuestro trabajo es utilizar su estilo para llegar a donde queremos.

— ¿Y cómo se puede canalizar el estilo del presidente Trump de manera positiva en la relación bilateral?

El presidente tiene muy buenas relaciones con América Latina y con el Perú específicamente. El presidente Pedro Pablo Kuczynski fue el primer mandatario latinoamericano en reunirse con él en febrero pasado, y han tenido varias otras conversaciones por teléfono. No creo que haya dificultades en tratar de avanzar la relación que tenemos con el Perú.

— En esa reunión en Washington, se habló de que el Perú compraría armamento estadounidense. ¿Cómo va ese tema?

No quiero entrar en detalles de conversaciones, pero nosotros hemos identificado cuatro ejes principales en nuestra relación con el Perú: la cooperación internacional; la lucha contra el crimen transnacional, que no son solo narcóticos, sino también la minería ilegal, la trata de personas, la tala ilegal, el lavado de dinero, pues todas esas cosas están vinculadas. El tercer eje es profundizar la relación dinámica y positiva que tenemos a nivel económico, y el cuarto aspecto es la seguridad ciudadana y nacional.

— ¿Hay confirmación oficial de la llegada del presidente para la Cumbre de las Américas que se realizará en Lima en febrero?

La Casa Blanca va a anunciar la delegación. Los presidentes norteamericanos han participado en todas las cumbres de las Américas hasta el momento, pero yo no puedo anticipar ni anunciar al respecto.

— EE.UU. ha liderado a nivel judicial esfuerzos internacionales contra la corrupción, como por ejemplo el caso de la FIFA. Pero en el tema de la extradición del ex presidente Alejandro Toledo no se ven muchos avances…

Yo no puedo entrar en los detalles de ningún caso específico, pero lo que sí puedo decir es que nosotros estamos muy comprometidos en atacar la corrupción alrededor del mundo, y se puede tener la seguridad de que en lo posible vamos a ser implacables en esto.